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La varita mágica que hará triunfar a tu empresa

Escrito por Aritz Urresti el 13 Oct 2011
rentabilidad empresa

No existen varitas mágicas que solucionen de la noche a la mañana los problemas en una empresa. Cambiar los hábitos inadecuados y las viejas inercias que arrastramos desde hace años es muy difícil y requiere gran esfuerzo.

Primero es preciso que uno mismo sea capaz de reconocer que se puede mejorar, y que es posible hacer las cosas mejor. Si carecemos de capacidad de ver que no lo hacemos todo de forma perfecta, es imposible pretender que las cosas cambien. Entonces culparemos a la situación económica, al entorno, a mi sector, a que mis clientes son “muy malos”, etc. Todo antes de reconocer la posibilidad de que existan áreas de mejora en uno mismo.

Sin embargo, hay casos reales en los que uno o dos cambios clave en la forma de hacer las cosas, han supuesto duplicar o incluso triplicar la facturación en una empresa. No se trata de una varita mágica si no de usar el sentido común y cambiar el “chip”. No es habitual que esto ocurra así, normalmente hay que hacer un trabajo continuado de análisis, planificación, eliminar condicionamientos mentales perjudiciales, etc. Sólo pondré un par de ejemplos de cambios que pueden darnos resultados espectaculares.

Cambio de hábitos

Un cambio de hábito personal que puede suponer un gran aumento en la productividad, es planificar para la próxima semana dos tareas imperativas a hacer cada día. Elegir qué 10 cosas importantes quiero hacer esta semana. Si nos concienciamos a ponernos desde primera hora de la mañana concentrados en esas dos tareas, y no permitimos interrupciones de nadie, ni nos distraemos, ni revisamos el email, ni cogemos llamadas, hasta que hayamos terminado esas dos tareas imperativas, habremos dado un paso de gigante. Han de ser dos tareas de alta rentabilidad, que realmente generen beneficio a la empresa. Hacer esto implica que cada semana vamos a priorizar el llevar a cabo 10 tareas que nos van a generar negocio y nos van a hacer crecer. Y así una semana tras otra. Si no hacemos esto, lo más fácil es que al empezar el día, nos dejemos llevar, que consultemos el email y nos distraiga durante horas, que aceptemos interrupciones de otras personas que nos vienen con sus problemas… Pero, ¿y los tuyos? ¿Quién los soluciona?

Mi agenda la deben marcar mis tareas de alta rentabilidad, no la deben marcar los demás. Si semanalmente planifico estas 10 tareas imperativas, y protejo mi tiempo semanalmente para llevarlas a cabo, tendré muchas más posibilidades de cumplir mis objetivos que si simplemente actúo en el día a día con lo que me surja. Éste puede ser un primer paso que marque la diferencia. Posteriormente podemos ir perfeccionándo el uso de la planificación y de la agenda, para organizar el 100% de mi tiempo en base a la alta rentabilidad. Si practicamos, adquirimos habilidades y poco a poco nos hacemos diestros en la gestión del tiempo, los resultados de nuestra empresa pueden experimentar un crecimiento exponencial.

Otro hábito que puede suponer un cambio extraordinario en los resultados consiste anotar en mi agenda 8 números de teléfono de clientes potenciales cada día. Si me obligo a tener cada día esos 8 números nuevos de teléfono y a llamar a esos 8 potenciales clientes, poco a poco se convertirá en un hábito que realizaré sin ningún esfuerzo, y se transformará en rutinario. No supone una gran inversión en tiempo y te obligas a ti mismo a una búsqueda continua de nuevos clientes día tras día. El cambio puede ser extraordinario. Si no actuamos así, lo habitual es que lo dejemos para otro día continuamente, llevados por las tareas “urgentes” que normalmente no son de alta rentabilidad, ni nos hacen crecer, y que las realizamos guiados más por las urgencias de otros que por nuestro propio beneficio.

El concepto “cambiar hábitos” es clave. Una nueva forma de hacer las cosas supone un esfuerzo, es difícil ser constante. Pero si perseveramos en la tarea a cambiar un día tras otro día, llega un momento en que se transforma en hábito y lo hacemos casi inconscientemente, sin esfuerzo. La mayor parte de las personas abandona, cuando llevar a cabo un cambio le supone un sacrificio. Si comprendemos el beneficio que obtendremos al hacerlo y planificamos la forma de ponerlo en práctica, podremos tener éxito en nuestro cambio personal, a pesar de que el proceso de cambio pueda ser difícil.

Existen técnicas para el aprendizaje de este tipo de cambios, así como programas formativos y profesionales que nos ayudarán a adquirir destrezas para avanzar por este camino hacia la mejora de nuestra productividad personal.

Déjate ayudar a dar un cambio drástico a tu vida.

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Un comentario

  1. gary69

    hey hows it goin? pretty decent blog you got. You might want to try some of this guys linkwheels, sure helped my blog.

    16-Dic-11 · 2:43 am | Permalink

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