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Para conseguir el éxito, primero has de desearlo

Escrito por Aritz Urresti el 5 Oct 2012
conseguir el exito

Para conseguir el éxito, primero has de desearlo. Uno de los elementos esenciales del éxito, es desarrollar un deseo sincero de lograrlo. A la mayoría de las personas les gustaría tener éxito, conseguir cosas en su vida, pero son muy pocos los que lo desean sinceramente. En casi todos los casos se trata de una vaga ensoñación, sin substancia, sin forma y sin estar apoyada por ninguna acción. El deseo sincero y ardiente marca la diferencia entre una verdadera meta y una simple ensoñación. El deseo sincero implica acción y nos pone en movimiento, de tal forma que no lograremos nada sin un deseo sincero suficientemente fuerte para producir acción. Deberíamos recordar el entusiasmo del deseo que teníamos cuando éramos niños. Las influencias externas, el entorno y las circunstancias, nos han hecho perder nuestra fuente infantil de creatividad y deseo. Cuando recuperemos la frescura, vitalidad y entusiasmo del deseo que teníamos de niños, estaremos listos para lograr el éxito.

La educación, los hábitos culturales, la influencia del entorno nos conducen a dedicar nuestra vida a “ir tirando”. Orientamos nuestro día a día a cumplir con los requisitos mínimos para cobrar un sueldo mensualmente. Pero en realidad tenemos en nuestro interior un gigantesco potencial que puede ser activado si desarrollamos un deseo sincero de logro. El deseo bien desarrollado nos impulsará hacia el logro de nuestras metas.

Uno de los mayores obstáculos que nos encontramos a la hora de desarrollar un deseo sincero de lograr nuestras metas, es la idea de que “desear es malo”. Se trata de de una idea transmitida por la educación y la cultura, a través de nuestros padres y educadores, quienes tratan de prevenirnos contra una posible actitud egoísta, de tal forma que hemos llegado a tener la creencia errónea de que tener un deseo es egoísta. Sin embargo desear no es egoísta, desear es una de las principales herramientas que tiene nuestro cuerpo y nuestra mente para lograr las cosas que deseamos, para lograr el éxito. En el momento en que nuestro deseo de lograr una meta es tan fuerte que estamos dispuestos a emplear esfuerzo y creatividad para alcanzarla, aumenta la abundancia de oportunidades a nuestra disposición, dado que esas oportunidades jamás estarían a nuestro alcance sin el deseo sincero. Incluso el deseo de ayudar a los demás, de contribuir, apoyar, repartir y motivar a otras personas, no podremos lograrlo si no desarrollamos un deseo sincero.

Sólo cuando anhelamos sinceramente tener éxito es cuando disfrutamos trabajando para lograr nuestras metas. Esto es lo que marca la diferencia.

 

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