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4 claves para evitar las interrupciones en el trabajo

Escrito por Aritz Urresti el 25 Ago 2015

Evitar las interrupciones en el trabajo

Evitar las interrupciones en el trabajo

¿Por qué es importante evitar las interrupciones en el trabajo? Las personas tenemos la tendencia de tratar de agradar a los demás, respondiendo inmediatamente a cualquier petición que nos hagan, interrumpiendo nuestras propias tareas. Esto se puede convertir en un gran problema ya que provoca que dejemos de lado nuestra planificación y nuestras metas para ayudar a los demás a cumplir las suyas, permitiendo que nos interrumpan constantemente.

A veces son interrupciones de personas que realmente necesitan ayuda, pero en la mayor parte de ocasiones, nos interrumpen para cosas poco importantes que la persona podría resolver por si misma si se esforzara, o incluso por propuestas de tomar café o para hacernos un comentario banal. Dejamos que las necesidades o los deseos de otros sean más importantes que nuestro propio tiempo, y aunque ayudar a otros no es malo en si mismo, puede tener consecuencias muy negativas si no lo controlamos, ya que destroza nuestra planificación.

Es importantísimo tener un control sobre esta actitud tan propia del ser humano. Ayudar a los demás está muy bien y nos hace sentir mejor, pero es preferible terminar primero con nuestras prioridades. Ayúdate a ti mismo, y después podrás ayudar mucho mejor a los demás, sin destrozar tus planes y tus sueños. Con la tranquilidad de tener tu vida bajo control, podrás dedicarte a ayudar a otros con mayor eficacia. Si en vez de dejar de lado tu tarea, le indicas a la persona que te interrumpe, que le ayudarás dentro de 2 horas, la ayuda se la puedes dar igualmente, pero habiendo antes cumplido con tus propias metas.

Es bueno ayudar a los demás, pero siempre de forma controlada.

El estrés y la presión por no terminar nuestras tareas imperativas por culpa de las interrupciones de otras personas, nos pueden amargar la vida, impidiendo que llevemos a cabo nuestras metas y deseos. E impidiendo que la ayuda a los demás sea de calidad.

Las interrupciones, acaban con la productividad y con el disfrute de la vida.

La capacidad de controlar las interrupciones depende en gran medida del comportamiento y de las actitudes personales. Si tú interrumpes frecuentemente el trabajo de los demás, no puedes esperar que los demás respeten el tuyo. Si permites interrupciones y distracciones no serás capaz de concentrarte eficazmente en el trabajo adecuado durante el tiempo necesario.

¿Cómo podemos gestionar adecuadamente las interrupciones?

1. Blinda tu agenda. Reserva espacios de tiempo en tu planificación para las tareas más imperativas y vitales, aquellas que te acercan a cumplir tus metas. Protege dichos espacios y hazlos inviolables, evita cualquier distracción, y acostumbra a los demás a que en ciertos momentos no se te puede interrumpir.

2. Cierra la puerta. Una puerta cerrada es un símbolo de que estas ocupado y no deseas interrupciones. Esto evitará que se te acerquen con una conversación informal, sin que la otra persona se sienta ofendida. Seguro que algunas personas atraviesan ese filtro y entran a pesar de la puerta cerrada, pero será en menos ocasiones. Aún así, si hay quien no respeta una puerta cerrada, puedes protegerte diciéndole directamente que estás q¡con una tarea importante y que podrás atender en 2 horas, o bien usando el lenguaje corporal, como explico a continuación.

3. Usa el lenguaje corporal. Muchas veces el problema esta en que no queremos ser desagradables diciendo a otras personas que estamos ocupados. Podemos usar el lenguaje corporal para lanzar mensajes de forma más sutil. Cuando se acerque alguien a tratar de establecer una conversación, puedes ponerte en pie y permanecer así para indicar que deseas que sea una conversación corta. Otra táctica es permanecer sentado, y no salir de la postura de trabajo, esto indica que se está realizando una tarea importante y se necesita concentración. Si dejas los papeles o el ordenador y te acomodas en tu silla, estarás invitando a la otra persona a quedarse y hablar durante un buen rato.

4. Gestiona tu teléfono. No cabe duda de que el teléfono es una herramienta muy eficaz para facilitar nuestro trabajo, pero también es una fuente continua de interrupciones que nos descentran de lo importante. Es importante recordar que el teléfono debe estar a nuestra disposición, y no nosotros a la suya. Si dispones de asistente, puedes indicarle que atienda las llamadas en los momentos que estés con una tarea prioritaria. Es conveniente apagar el teléfono o dejarlo en “modo avión”, mientras estás concentrado en una tarea imperativa. Cuando la hayas finalizado, mira las llamadas perdidas y responde a todas ellas. Esto te permite evitar la pérdida de tiempo que supone volver a concentrarte tras una interrupción. Por supuesto, desactiva las alertas de whatsapp y otras aplicaciones. Ya lo mirarás cuando a ti te convenga, no cuando les convenga a los demás.

Para aprender a multiplicar los resultados de tu empresa, aprende a dominar las herramientas que conducen al éxito: gestión del tiempo, trabajar por metas, priorización, planificación, etc.

No te quedes esperando a que las cosas mejoren por si mismas, provoca tú con tus acciones que las cosas sucedan. Consúltame cómo desarrollarte y crecer personal y profesionalmente.

  • Contacta conmigo aquí y te ayudaré a lograr las cosas que deseas.

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