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Cómo enfrentarse a los miedos internos

Escrito por Aritz Urresti el 25 Abr 2017

Cómo enfrentarse a los miedos internos

Cómo enfrentarse a los miedos internos

El miedo es algo natural en el ser humano. Es una emoción natural y positiva que nos sirve para advertirnos de una situación de peligro, nos pone en guardia ante aquello que podría dañarnos, y nos prepara para enfrentarnos al mundo con todos los sentidos en alerta eligiendo la mejor estrategia posible, o bien para escapar si el peligro es grande. Pero no resulta fácil gestionar el miedo. Hay que ser consciente de todo ello y saber cómo enfrentarse a los miedos internos, de los que normalmente no somos conscientes.

Un miedo frecuente en las personas es el miedo a hablar en público. Por mucho que estés preparado y lo hayas practicado cientos de veces, es inevitable sentir miedo unos minutos antes de dirigirte a una audiencia numerosa. Si este miedo es excesivamente fuerte, y no somos capaces de dominarlo nos paraliza, por eso muchas personas son incapaces de hablar en público.

Todos nacemos con algunos miedos de origen genético: el miedo a la oscuridad, miedo a los extraños, miedo a algunos insectos, etc. Y con los años vamos adquiriendo otros miedos. Es curioso que los niños nacen prácticamente sin miedos, pero los van aprendiendo conforme nuestros padres y nuestra cultura nos enseñan a temer multitud de cosas, hasta que adquirimos los dos grandes miedos que se convertirán en nuestro gran lastre que nos arruinará la vida: el miedo al rechazo y el miedo al fracaso.

El miedo al rechazo nos hace arrastrarnos para lograr la aceptación de una pareja, de la familia, de un grupo, etc. Nos transforma en en seres dependientes, esclavizados y sometidos, paralizados por no obtener reconocimiento. Este miedo es tan poderoso que provoca que distorsionemos la realidad e interpretemos cualquier cosa como señal de que no se nos aprecia, y así, muchas personas se transforman en individuos ultra competitivos o perfeccionistas para demostrar a los demás lo que valemos y que así nos admiren y nos quieran.

Por otro lado, el miedo al fracaso, a hacer mal las cosas, provoca el miedo a que nos digan “no”. Hasta el punto que preferimos que no nos digan nada a que nos digan no. Desde el comercial con miedo que prefiere no preguntar antes de que le digan no, al adolescente enamorado que no dice nada por miedo al no. Es esa sensación de ser rechazado, de fracasar que se agrava con la edad y que nos impide tantas veces avanzar hacia el logro de nuestras metas. Cualquiera de estos miedos se transforman en los mayores obstáculos para ver nuestros objetivos cumplidos y poder acercarnos hacia nuestros sueños.

El miedo es algo normal, todas las personas los tenemos, y muchas personas han logrado superarlos. No somos los primeros en padecerlos.  Para saber cómo enfrentarse a los miedos internos, es imprescindible tomar consciencia y afrontarlos una y otra vez hasta que consigamos superarlos. Llegará un momento en que los miedos dejarán de preocuparnos. Por ejemplo, ante el miedo a hablar en público, la mejor estrategia es ofrecerse a hacerlo cada vez que surja la oportunidad, enfrentarse directamente al miedo una y otra vez hasta que lo dominemos, y dejar de pensar que no podemos hacerlo, para tomar consciencia de que somos perfectamente capaces. Se trata de hacernos con el control de la situación, y que no sea el miedo el que nos controla a nosotros.

Podemos establecer metas concretas para dominar los miedos y actuar en consecuencia hasta que consigamos el control pleno de nuestra vida y como consecuencia, una gran sensación de satisfacción personal. Caer en la preocupación que genera nuestro miedo genera estrés y ansiedad, paralizándonos y llevándonos a la infelicidad.

Los seres humanos nos dejamos llevar por los hábitos. Si desarrollamos hábitos relacionados con la superación de los miedos, tomar consciencia de los hábitos inconscientes y enfrentarnos continuamente a ellos, lo haremos continuamente porque se convertirá en nuestro estándar. Sin embargo, si desarrollamos el hábito de que los miedos nos paralicen y no llevar a cabo nuestras metas a fuerza de proporcionarnos continuas auto excusas, ése será nuestro comportamiento estándar: una vida de miedos ocultos y de metas incumplidas, que nos alejará de nuestros sueños y deseos. Si malgastas tu tiempo en inventarte excusas para no enfrentarte a ti mismo, estarás malgastando tu vida.

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One Trackback/Pingback

  1. […] Piénsalo por un momento. Es inevitable toparse de vez en cuando con obstáculos en casi todos los ámbitos de la vida (en el trabajo, familia, pareja, amistades…), así que se podría decir que casi la única decisión que podemos tomar al respecto es cómo afrontarlos. […]

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